martes, 9 de febrero de 2010

la pérgola

Esta mañana he tenido una entrevista con la tutora de una de mis hijas. Para prepararme, he ido a desayunar a la Pérgola.

La Pérgola no es un bar cualquiera. Está en una alameda y es un antiguo quiosco con terraza. Tiene cocina, pero como está fuera no huele a aceite. Esto es muy importante. Cuando voy sola me siento en la barra.  Otro día cuento cómo giran los taburetes si dejas los pies colgando. Desde allí puedo mirar lo que se cuece, quién entra y sale, hasta la tele si quiero, aunque está siempre sin voz. No es que las tortillas sean excepcionales, que lo son, ni que los bocadillos de pan bueno se salgan de cómo mezclan lo que llevan. No, no es eso sólo. La Pérgola es un bar bar. Lavan a mano la vajilla, los abridores están incrustados en el mármol de los fregaderos, el zumo es zumo sin varilla que lo remueva y lo hacen cuando alguien lo pide... El café es café. En taza, con cucharilla pequeña y bolsita de azúcar con frase lapidaria.

Pero lo mejor de la Pérgola son sin duda los camareros. Hijos y sobrinos de los dueños que se retiraron hace poco. Altos, grandotes y saludables. Limpios, con camisa blanca y chaleco en invierno. Te dicen qué vas a tomar guapa y cóbrale  a la chica; nada de señora qué desea, que no pega. Y te ponen un pedazo bien grande de tortilla de patata. Así, sonriendo, y hablando con los clientes de motos o de fútbol, sin dejar  de trabajar. Con un orden y una organización pasmosa. Un día me salvaron de una multa. Cierran los Domingos y Fiestas de guardar. En verano a las doce recogen. Trabajo no les falta. Son estupendos.

He hecho bien en prepararme para la tutoría.

2 comentarios:

Sunsi dijo...

Apetece ir a la Pérgola, lolo. Un bar de-toda-la vida. Una descripción visual deliciosa.

¿De tutoría? ¿Con papelito y guión? Según qué ciudadano te toca ... es una incógnita. Espero que te hayan dicho alguna cosa buena.

Recuerdo una tutoría de hace muchos años. Llevábamos media hora. Al final..."Oiga, Sr.X, ¿usted me podría decir tres cualidades de mi hijo?" Qué aprieto. No pasó de la primera. Creo que hoy triplicaría el número tres.

Un beso, lolo.

lolo dijo...

Pues la tutoría mereció la tortilla. Y el café bien hecho también. No había guión, era de emergencia.
Gracias, Sunsi.