sábado, 7 de junio de 2014

mayo fue junio, junio también


introducción
No me acordaba de cómo se llamaba este blog. Créetelo.
Hace un año que no escribo. Un año sabático de parón. Pero la vida no, la vida estalla hermosa alrededor. O no. Pero estalla. Créetelo.
No escribo con ninguna intención. 
Este post es una urgencia, un clásico, un imponderable. Y me he dicho: ¿por qué no?

nudo muy gordo
1.- pequeño resumen de la situación:
 1.1 dos universitarios y una bachiller. 
 1.2 curso casi en blanco con estallidos, bajonazos y mevengoabajos.
 1.3 calor, languideces, ebullición, rebeldías, desganas propias de la edad y la estación.
 1.4 varios (incluye pelotita, aún)
2.- ¿cómo podemos sobrevivir?
3.- ¿por qué se amplia a dos meses este periodo feísimo?
4.- ¿y por qué desaparece, por arte de magia, la oportunidad de un sosegado septiembre, a todos los efectos el más nuevo del año, eh?

conclusión
Veréis: qué cambiante es todo y cómo se repite a la vez. Cuando pase el tiempo, cuando pase de verdad, estoy casi segura de que estos mayos y junios se nos olvidarán. Como se me olvidaron a mí a excepción de dos que, por distintos motivos, creo que permanecen en un post interior. Y los nombro para poner recuerdo sobre recuerdo, como en un panaché de memoria reducida, al jerez : Romano y Laboral. Eso es todo. Lo demás voló. Aún le pregunto a mi madre si recuerda nuestros junios de antes. Y me dice que no. Tal vez en su post interior guarda algún momento concreto, pero me dice que no.

bibliografía
1.- Personal:  tomar de lo que nos da la vida lo que seamos capaces de recordar, escribirlo y dejarlo madurar. Hacer, de lo que olvidamos, una espuma o un soufflé. A ser posible congelarlo, para el caso de que nos pregunten luego. O se pueda reciclar. Y dejar pasar sabiendo que, aunque vuelva a venir junio, hemos sobrevivido, las leyes son difíciles de cambiar y el mejor mes seguirá siendo septiembre, eso nada lo va a cambiar.
2.- Silvio Rodriguez.
3.- Master Chef.


sábado, 8 de junio de 2013

a mi hermana, la que mira

Esta noche estoy con los ojos abiertos como Mister Bean en esa película que os gusta y que nosotros no acabamos de entender, sois más anglos, eso seguro.
 
Pienso en tu número redondito y me arrepiento de ser cruel a veces, cuando te cuento cómo se me caen los puestos de palomitas. Por si tú te lo has creído, no me hagas caso, bonita. No es exactamente así, como te lo digo. Lo que pasa es que tú me escuchas como nadie y no hablo de Paciencia, que es veneración lo que le debemos. Hablo de que tú me vas por delante y me has enseñado cómo bailar esta vida de familia y de hijos. Aunque seas pequeña, y creas que solo miras.
 
Los puestos de palomitas siguen en pie, aunque nos duela la espalda y el corazoncito. Aunque ya no sepamos por dónde atajar el cansancio y los quilos. Aunque se nos hagan mayores todos alrededor y nos parezca que se ha perdido un poco de vista lo que al principio queríamos. Cada una lo suyo.
 
Y en los puestos de palomitas de ahora, mi hermana, aunque se las hayan comido todas, estallan aquellas hortensias blancas de entonces y es cuando se  empieza a entender tanto tiempo invertido en chucherías. Ahora empieza lo bueno, la verdad verdadera. El sentido.
 
Tú ya lo sabes. Tú más.
Te estoy esperando.
Felicidades, te quiero.

sábado, 2 de marzo de 2013

post mudado

Ya sé, por experiencia más que por la máxima (S. Ignacio de Loyola, fue) que en tiempo de tribulaciones no hay que hacer mudanza, o algo así. Pero como en mi memoria no quedan grabados mas que los datos que me permirten sobrevivir, cometí, una vez más, el mismo fallo... y van unos cuantos mil. Tal vez no tan grave, léase hasta el final.
 
Podría haber empezado diciendo que las canas se estaban apoderando de mi cabeza, que no de mí. Podría haber empezado diciendo que por esas carambolas genéticas me había tocado el lujo de llegar a mi edad sin que ni un pequeño retoque de color me hubiera rozado siquiera el pelo, cosa que ahora veo que no agradecí.
 
El caso es que un día de estos de lluvia y viento pertinaz pensé que estaría la pelu vacía y sin pensarlo dos veces me fui. Estaba vacía, sí. Una pelu de barrio. Le cuento el rollo, le digo que es mi primera vez. A ella le encanta la mudanza primera y me dice que es oficiala, peluquera de pedigrí. Me oigo a mí misma decirle que me fío. Qué mentirosa, ay.
 
El proceso me pareció bastante simple, reconozco que se lo retransmití a una de mis hermanas por guasap, sin duda una necesidad de aliviar tensión y compartir. Ya está: me vi unas cosas bastante amarillas, ¿o naranja?, repartidas por ahí, pero no pasa nada, al matizarlo (¿matizarlo?) desapareceran.
 
Llevo días, como tanta gente, leyendo noticias, artículos de opinión, blogs. Escuchando conversaciones y hablando con gente, unos con "las gafas de la fe" y otros no, sobre la renuncia del Papa. Aunque llenos de agradecimiento y esperanza, días de tribulación. Las cosas que me preocupan, "una serie", dos o tres, aunque quiero pensar que irán saliendo, me tienen atribulada también.
 
El jueves por la noche mi héroe me invitó, para estrenar mis no canas, a una Lutherapia. Y ayer por la noche, en una reunión de matrimonios con un sacerdote, hablamos largo y tendido del Papa, también.
 
De las tres experiencias concluyo que aun en medio de tormentas uno se puede reír, aclarar sus dudas, mudar, pasarlo bien, ser libre y decidir. Nada hay tan definitivo, ni tan tremendo, ni tan irresoluble. Incluso mi pelo calabaza tiene remedio, vamos, seguro que sí.
 
 
 
 
 

jueves, 24 de enero de 2013

post incomprensible que me ha salido así

 
Entré como siempre a por una cosa muy china y nada más traspasar la puerta los vi. Me miraban agrupaditos en dos ramilletes con celofán. Pasé de largo, rauda, pero al llegar de vuelta a la caja estaba Liu. Ha tenido un nieto hace pocos días y aunque nos entendemos con dificultad, hablamos de lo rápido que crecen los niños y de que la vida es muy corta para los que la miran pasar.
 
Encontraba la casa un poco vacía desde que despedí, no hace tanto, a los adornos de Navidad. Les suelo dar unos once meses de vacaciones, como todo el mundo, ¿no?. 
 
Eso, un poco vacía. Me los traje aquí. Los tulipanes blancos para celebrar que ha nacido el nieto de Liu.

 

sábado, 24 de noviembre de 2012

creo que quiero ser Babette

No entiendo qué debía estar haciendo en 1987. O sí. Pero me hubiera ayudado mucho entonces ver "El festín de Babette". O no. Tal vez mi paladar no hubiera podido saborear, ni menos aún digerir, el menú de esta obra de arte sencilla, elegante y tierna. Tal vez hubiera salido del cine demasiado removida por la humildad y generosidad calladas y desbordantes de Babette. Por el sacrificio adusto y silencioso de Martina y Filippa, por la tosquedad de los habitantes de la aldea, por su cerrazón y su puritanismo, por sus obras de caridad cotidianas.
 
Ayer despegué desde un rincón perdido de Dinamarca al mundo inmenso y bello de lo pequeño. El vuelo fue lento, al ritmo que me piden esos veinticinco años después. Y disfruté de cada cuellecito de encaje, de cada plato de sopa y cada vela, de cada sombra y cada luz... Y me senté a la mesa después, creyéndome comensal que no vestía de negro. Pero sí. Porque me entraron ganas de cantar aleluyas y a la vez temí que semejante canto -¿dónde acaban los sentidos del cuerpo y empiezan los del alma?- quebrantara alguna ley tan oscura como mi atuendo.

La conversión y la gracia llegaron también lentamente, en gestos pequeños pero transfigurados. La cena de Babette, el banquete, cambia a quien lo prueba. Por eso creo que quiero ser Babette.
 
 

jueves, 15 de noviembre de 2012

amores pelmas

 
Me acuso, me acuso. Te he dado la espalda, te he dejado para un postre que no llega. Sigues ahí mirándome con esa cara azul y plana. Antes tenías vida, me llamabas con susurros, a veces de noche. Ahora te huyo como quien escapa del deber no cumplido; te aparto, me molestas. Sé que me pides palabras y no puedo darlas. No pasa nada, pero tú te empeñas.
 
Los amores son raros, necesitan tiempo y tú me urges. Tu ritmo no es el mío ahora. Me escondo porque no quiero contarte mentiras, sé que si vengo me harás vomitar verdades verdaderas que no quiero contarte, tampoco. Y tú sigues ahí mirándome.
 
Eres un amor muy pelma. Eres un amor exigente. Venga ya, hombre, dame más tregua.

lunes, 17 de septiembre de 2012

nada


 
 
Reiros si queréis pero aún no he aterrizado. ¿Cómo lo explico? Nada mas volver empiezan en casa y alrededores una serie de cumples y santos que nos tienen distraídos más de una semana. Gracias. Después hay que lavar bien las toallas, que no hay manera de que vuelvan en si después de tanta sal y agua, deshacer bolsas y maletas, titos varios que ya no recuerdan dónde estaban, reponer alguna que otra baja, recados varios y zarandajas... Y este año, por si nos aburríamos, han llegado las cabañas. ¿Y qué son las cabañas?, os preguntaréis sin duda. En un tris he estado de quedarme para siempre, o para una buena temporada, allí donde pasa mi verano hortera. Por lo menos hasta que pasaran las cabañas. Soñaba, soñaba de soñar con que me quedaba. Y me quedaba sola, qué cosa, para leer lo que no he leído en más de dos meses, para comer solo fruta y bocatas, para bañarme con calma, sin que nadie me reclamara para decirme mira cómo me sale el pino o lanzarme sin avisar la pelota de playa. Y descansar de junio y de mayo y de todo... he estado muy, pero que muy tentada. Pero no ha podido ser esta vez, me tuve que venir porque había que ir a las cabañas.
 
Y de allí vengo, esta misma noche llego, agotada. Mañana a lavar otra vez las toallas. Y así, como comprenderéis, no estoy yo para nada. Ahora un día de estos que me anime y me salga, os cuento más cosas y si queréis lo de las cabañas. Os he leído casi en silencio, seguís siendo lo más de lo mejor de cada casa. Este verano el tiempo nos ha regalado mucho tiempo. Qué bien que no hayamos hecho nada. Si no llega a ser por las cabañas...

viernes, 6 de julio de 2012

todo es vida

Pasaba por aquí para recoger unas cosas y en la lista de "pendiente" ponía: despedirme de los verbos, sin falta. Pues hala, a ello, que me gusta a mí tachar a lápiz las cosas pendientes de las listas...

Ya sabéis los que pasáis por aquí de vez en cuando, que más o menos por estas fechas me despido. Porque me voy al verano hortera, es sabido, y es sabido también que son merecidísimas mis vacaciones, sobre todo porque empiezan donde acaba junio. 

Porque sé que habrá quien se pregunte cómo acabaron las cosas típicas de final de curso, os cuento que las calabazas fueron mínimas, que este año celebramos, recibimos visitas de todo aquel que quiera felicitarnos, aceptamos regalos... estamos que no cabemos de alegría.

Que no se me olvide coger el cenicero de playa, el sombrero, la camisola trampantojo, éste libro y éste. Y a ver si vuelvo a engancharme a la lectura, que este invierno he mermado mucho. Me recomendaron esta crema, igual me vuelvo un poco visible. El color de uñas lo compartiré con mis hijas.

Ha sido un año pochito, pero ha sido bueno, todo es vida. Este verano el mar nos llama de nuevo, algo querrá decirnos. Os deseo como siempre tiempo, del que acaricia y cuida. Nos vemos en breves, os echaré de menos seguro. Ojo al dato, os quiero.

martes, 19 de junio de 2012

miércoles, 13 de junio de 2012

básicos 2

"Por otro lado resurge en varios lugares una forma de neoliberalismo capitalista que subordina la persona humana y condiciona el desarrollo de los pueblos a las fuerzas ciegas del mercado, gravando desde sus centros de poder a los países menos favorecidos con cargas insoportables. Así en ocasiones, se imponen a las naciones, como condiciones para recibir nuevas ayudas, programas económicos insostenibles. De este modo se asiste en el concierto de las naciones al enriquecimiento de unos pocos a costa del empobrecimiento creciente de muchos, de forma que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres."

Omito el autor y lo dejo a vuestra reflexión.

jueves, 7 de junio de 2012

sobras, restos y manías



Como en la nevera quedan esos restitos los vamos a aprovechar. Siempre hay alguien que los encuentra deliciosos. Yo no. Primero hay que hacer presión para acabar el día que se estrena. Con el poco o mucho éxito que se obtiene se empiezan a colocar en un plato de entretiempo, para la noche, a ver si cuela. Después llega el taper: éste no, uno más pequeño, o más grande, cada vez calculo mejor. Allí reposan uno o dos días, hasta que de repente alguien no viene a comer, echo mano de ellos y solucionan la comida, otra vez.

Qué distinta la sensación a la del día de la compra. Si queda un taper sospechoso lo tiro con menos miramiento. Casi todo es nuevo, orden y limpieza, en el frigo y la despensa. Dan ganas también de ordenar los cajones del baño, los estantes de libros, sacar los rellenos de los almohadones y volverlos a llenar... es un furor lo que me entra. Parecido al que siento cuando tengo unos zapatos nuevos; imposible estrenarlos sin ordenar y limpiar los demás. Una cosa rarita, la verdad.

A veces, en la despensa, da tiempo de ordenar, separar por caducidades, merchandaising del hogar. Aunque este cliente es difícil de engañar. Si hay algo nuevo y mejor al fondo lo encontrarán. Seguro que lo encontrarán. Qué sé yo: una bolsa de patatas sin pinza ni nada, por estrenar. Los clientes saben que ésa es la mejor para aperitivear. Una caja de cereales nuevecita, con su cajita y tal; los clientes saben que es ésa la que tomaran para desayunar y dejaran la empezada por si alguien que viene detrás prefiere el sabor de lo conocido y no la novedad.

En resumen, aunque ahora no acabo de centrar la teoría - dado el mes que corre se me va a perdonar- la dejo aquí perfilada para que se compruebe si falla algo en el planteamiento o es que los restos, las sobras y las manías son difíciles de gestionar.

lunes, 28 de mayo de 2012

junio



No quería. Este año no quería protestar. Porque si uno protesta  lo hace crónico, y ya no hay manera luego de echarse atrás. Pero me puede la evidencia, la inminencia, la consciencia... junio está en la puerta de casa empujando para entrar.

Viene más cargado que nunca, no sé cómo puede pasar pero cuánto más se necesitan vacaciones más pesadito se pone, más difícil de superar. Helo, helo ahí horripilante, mira qué bruto y qué pegajoso, como un exasperante animal. Hay que remontar evaluaciones imposibles, hay que quedarse en casa sin parar, hay que desquiciarse con la pelotita, hay que consolar, reñir, animar, perder los papeles, llorar, contar y recontar los días que quedan, venga, venga, hay que flipar, tanta pena y tanta angustia para luego estar sin hacer ná.

Hay que intentar acortar las meriendas que pretenden durar casi la tarde entera. Pero también hay que salir a comprar, hacer la comida, la cena. Hay que abrir las ventanas y volverlas a cerrar. Hay que pasar este calor que sale de dentro y viene de fuera, por delante, por detrás.

Es un horror, oiga. Cada año pienso que no lo voy a aguantar. Pero éste... ay éste, tengo un plan de fuga y todo. Como se ponga la cosa muy fea me las voy a pirar.

Tranquilas las masas que me leen. Es una forma de hablar. No necesito compasiones ni ánimos, en esto seguimos igual. Es que tenía que decirlo, por lealtad.


Muypostscriptum o ya se diría postdata: escriba cien veces "helo ahí", sin tilde. Así.

jueves, 10 de mayo de 2012

botellón



Me cuentan, porque me lo cuentan a veces, de lo que van. El otro día vimos un reportaje sobre un macrobotellón. Nos levantamos de la mesa para pasar juntos la impresión. Alguien dijo, ¿pero los padres no saben qué es? y si lo saben ¿por qué les dejan ir?. Amigo, ése es el quid.

¿Que se queden en casa ésos viernes y vayan desconectándose de las borracheras de tantos de su edad? ¿Sufrir porque se van quedando solos, desmarcándose de planes que cada vez se repiten más? ¿Revisarles por si les han prestado un carnet de identidad? ¿Otro tipo de incursiones penadas por la conciencia que duda? Pues de momento sí. Cuanto más maduros sean para enfrentar enfermedades, mejor. Más defensas tendrán.

Ya sé que no es verdad que sean "todos", lo sé. Yo también lo usé. Pero tiene que haber, debe haberla, gente que en una copa, o dos, busque solo unas risas con los amigos y pasárselo bien. Hay quien solo en la melopea encuentra diversión, da igual cómo y dónde y con quién. Sé que cuestan más tres copas sentados que tres fines de semana tirados por los bancos y escondidos de los pocos guardias que controlan la noche y el alcohol.

No puedo comulgar con otros padres que piensan que es un sarampión y hay que pasarlo, porque en este sarampión se juegan algo más que los cuatro granitos que por otra parte ya tienen y no son cuatro sino unos cien. Dicen que al crecer un poco pasan ya de tanto beber y hacen planes más tranquilos. Y ¿cómo llegan de maltrechos?, ¿cuál es el antibiótico capaz de curar una infección que les debilita desde los quince, los dieciséis?

No pasarán. Me da igual que la cuerda de la que estiro se rompa un poco por ahi. A estas alturas sé que todo puede recomponerse, solo hay que esperar. Voy a tener más paciencia, a fortalecer los músculos de los brazos y del amor que exige y lleva tiempo y charla tras charla, que sea lazo que les permita volar alto y soñar. Quiero que tengan su edad, que nadie, que nada se la arrebate.  

A mí sarampión. Y que Dios me ayude, por favor.

PS: he sido discreta en la imagen. Si alguien se siente atraído por la cruda realidad no tiene más que buscar.

sábado, 5 de mayo de 2012

alergias primaverales



No es el polen ni las gramíneas lo que me altera a mí.  Lo siento de verdad por los usuarios alérgicos pero hay efectos estacionales también difíciles de sobrellevar:

Las jovenzuelas que gritando por la calle hablan sin ningún pudor sobre sus periodos y sus biquinis.
Las novias que en las terrazas comentan la depilación con sus novios.
Las deportivas sin calcetines que destilan pestilencias en el autobús.
Los calcetinitos ésos cortos y de media que se ven por debajo del pantalón.
El anuncio de kh7.
Los probadores rebosantes de hormonas.
Los empeñados en mantener las flores de plástico en las consultas.
Los escaparates de las farmacias convertidos en charlatanes de barritas y brebajes engañosos.
La playa llena de turistas en ropa interior.
La manta de algodón que unos días no llega y otros se pasa.

Es mucha la incompatibilidad entre lo que se nos pide y lo que el cuerpo reclama; los abuelitos quieren pasear, los adultos descansar, los adolescentes enamorarse y los niños jugar. Pero los abuelitos están peor de la artrosis, los adultos tienen que trabajar más, los adolescentes no deben distraerse en la recta final y los niños... los niños están en las consultas de los alergólogos, estornudando por culpa del polvo de las flores de plástico, de las conversaciones de depilaciones y barritas para no engordar, los calcetinitos ésos y todo lo demás.  

lunes, 2 de abril de 2012

...


No puedo contaros casi nada más. Un paréntesis de unos días para parar. Pido para todos que sea posible una Pascua plena. Hay años y años, y este año necesito descansar. Gracias a todos, por mirar.


viernes, 30 de marzo de 2012

entrada patrocinada por...


O he tocado algo que no era o ahora vemos en el blog, a la derecha y al margen, el fatídico y naranja cupón. Uno de ésos con el aspa de cierre bien difícil de cliquear. Hale, para fastidiar.

Mira si me da rabia que me quita las ganas de bloguear. Es que es abrir y me aparece, ¿os pasa a todos igual?. No lo encuentro normal, seguro que estoy patrocinando algo. Me parece de un intrusismo bestial. ¿A quién han pedido permiso?. Creía yo que en el espacio intersideral tenía una casa limpia y ordenada para gente de buen querer, sin monetizaciones previstas, todo gratis et amore porque yo lo valgo y mis amigos también.  Pues no, aquí me han colocado un cupón que me recuerda cosas que no quiero, como son: loterias de tipo variado, papelitos que se pegan en un cartón, el súper que dice que te regala una plancha y luego resulta que no, boletitos para meriendas, boletitos para volver a comprar un montón pero que sea en leche o en lo que menos venden o en lo que va a caducar, aceite de oliva en la gasolinera, puntos para renovar... un micromundo cuponil en el me niego a entrar. Me niego a entrar pero me lo han colado, ya ves tú.

Ya sé que casi todo es virtual, y que el espacio es de todos y tal, pero que yo sepa para sobrevolar mi casa, y más a esa altura, por lo menos habrá que avisar. Es posible que viniera explicado en una subtecla de un subcontrato que algún día firmé por esa terrible y práctica costumbre de apretar a "siguiente" sin leer. No sé.

martes, 20 de marzo de 2012

compro piernas, vendo años



Después de unos treinta años sin ponerme los esquís hemos pasado unos días en familia en la nieve... bueno, en la montañas del Pirineu. ¿Cómo narrar tantas sensaciones, a ver?

Diré que iba en plan humilde, de un humilde basado en la pura realidad. En mis planes estaba solo el acompañar a una de nuestras hijas que no quería ni oír hablar por un mal recuerdo de frío y miedo en alguna lejana y escolar ocasión. Nada más.

Soñaba con la terraza o la chimenea, el e-book de Reyes por estrenar, mis pitillines, la soledad, que me hicieran la comida y descansar. Pero héte aquí que me ví enfundada en unas botas de a veinte quilos cada una en el minuto tres,  con unos esquís tan cortos como para un niño de ocho años y un Alex negro como un tizón que me dijo: "no es lo importante la edad, esto es como montar en bicicleta, no hay más". Vale, ahí me piqué y me salió la vena "si tú supieras cómo montaba en bici yo...". Claro, sí, sí, "aba" era el tiempo adecuado y mis piernas demostraron una memoria de pez. O de elefante, no sé.

Mi conclusión, por no contaros un tostón, es que la rodilla derecha mía, aquella que creía tener, se ha convertido en inexistente, se ha olvidado de obedecer. El resto de mi cuerpo, incluso aquellas partes que ya no recordaba tener, no es aliado sino enemigo al que vencer, capaz de dolores ignotos. El paracetamol droga de gramo en gramo y si algún resto de mis años mozos había en el fondo de mi yo fanfarrón se acabaron al decirme el Alex aquello de: "tu estilo es antiguo, ya no se esquía así". En fin.

Por lo demás muy bien todo, lo hemos pasado genial. Ha sido un finde de mucha consciencia, corpórea en lo personal y cual piña en lo familiar. Cuando consiga asimilar todas las partes de mi cuerpo que me pueden llegar a doler me pongo con lo de escribir de otras cosas.



No lo encuentro nada antiguo, la verdad.

sábado, 10 de marzo de 2012

la fuerza de la alegría



Mira que a veces hago fuerza yo para que no me domine la pantalla, para dar cancha a mi otro yo crítico, racional, y busco pegas y pegas... pues mientras duró la peli no. Me llevó por donde quiso, ola tras ola de emoción. Solo en un brevísmo momento me escapé de la butaca, sin mucha convicción.

Llegué, como Driss, a olvidar la tetraplejia de Philippe para sumergirme en su historia de amistad. Actorazo François Cluzet -lo recordamos en "Pequeñas mentiras sin importancia"- y personaje inolvidable el que interpreta Omar Sy.  Bailé solo con la cabeza, como el protagonista,  me reí del verbo reír, sufrí y lloré... lloré. ¿Qué más se le puede pedir a una peli? ¿Música?, la tiene también.

Después, en el rato de insomnio que correspondía ayer, rebobiné. Sobraba aquello, lo otro también. Y otras preguntas sin respuesta como: ¿de dónde sale el amor en alguien que no lo ha recibido?, ¿cuál es la fuerza que mueve  la alegría?, ¿tiene un negro ex presidiario el alma más blanca que yo?.

Como conclusión esta mañana escribo el post y lo expongo al dominio público. Esta película es de las que remueven por dentro y no sirve de nada decir que las críticas no eran tan buenas y que en el cine la vida es drama y comedia y se vale reír.

jueves, 8 de marzo de 2012

la mujer que trabaja y la que no


He probado las dos cosas, ésas que llaman distintas porque en una a final de mes te pagan con un talón. He tenido jefas y jefes, trabajadores y no. He sido un poco "jefa" y han trabajado más que yo los que tenía a mi cargo. Conozco amas de casa que no dan un palo al agua y otras que se exprimen hasta la extenuación. Sé de quien cobra mucho por trabajar poco y de quien se deja los ojos y las manos por tres pesetas o por ninguna, también.  

Y sí, vale que hubo que luchar en Occidente para que a la mujer, ese ente-cosa-extraña-inverosímil, se le reconocieran  sus  derechos, es verdad. Aquellas sufragistas, ay, cuánto aún que agradecerles, lo siento, me acuerdo irremediablemente de Mary Poppins, qué le vamos a hacer. Pero que hoy en día se siga reivindicando, que no es otra cosa, el día de la mujer trabajadora como si el hecho de hacerlo fuera de casa fuera algo peculiar, como si la independencia económica -¿por qué tanto empeño, en todo y para todo, en no depender?- fuera el nuevo dios-salvoconducto-tabla de salvación de todos los males que nos aquejan... pues mire usted, no.

Déjate de rollos, digo yo que habrá que aplicarse en trabajar mejor.  Y dicho lo dicho me quedo dudando si titular el post "haciendo amigas". No es mi intención.

Y como quería poner una imagen busqué "mujer que trabaja" y además de otras inoportunidades mira, mira por dónde lo que me salió:





domingo, 19 de febrero de 2012

bares, qué lugares


Uno de esos de hace más de treinta años, mantenido con devoción. La barra, las tapas primero, el café y las copas después. Hoy, además, música en directo. Un público heterogéneo y normal. Muchos clientes fijos, otros remember y tal. Gente de edades cercanas, fauna variada a la que mirar, qué placer sin disimulo. Aquellos cuatro de espaldas, más que cincuentones ya, qué solos y qué compañía entre ellos. Más allá el dueño y una mujer; se nota, lo viven, quieren silencio. Me abstraigo en la caja de sonidos que mezcla música, palabras, ecos y risas, ¿qué has dicho?, te había entendido mal.

Estas amigas de aquí se han puesto muy guapas, están muy cerca y escucho "psiquiatra" sin parar pero se ríen, jajaja. A la izquierda "no puedo entrar, el correo no me deja". Hay quien se lía un  cigarrito, pero no sale a la calle a fumar. Me  imagino el humo de antaño flotando entre las luces que han bajado y azul. Unos prefieren vaso, otros balón. El  solitario con su cerveza eterna y medio vacía y una bolsa encima de su trozo de local mira raro, creo que ha venido a olvidar. El bajo baila con el instrumento, a cada nota cambia la expresión. A lo suyo, aplausos y cañita que invita la casa, solo en un sitio así los músicos no beben whisky ni gin. La camarera baila levemente, el camarero nos ofrece un pacharán. Venga, otra y nos vamos; es sábado y  mañana Dios dirá.

Qué lugares los bares, no debo ser tan mayor. Algunos estan vivos y contagian a poco que me deje llevar. Me gusta el ambiente, la común conversación. Vuelvo a casa contenta y aunque el letargo es igual me traigo un anuncio de recuperación. Qué calor el amor en un bar.