viernes, 5 de marzo de 2010

la tienda en casa



A veces, cuando no puedo dormir, pongo la tele. Esos canales que anuncian productos insólitos para mí y me dejan absolutamente incapaz de pensar; aparatos para  hacer abdominales, cortar zanahorias en paillete o plantillas para aumentar de estatura. Y otras muchas cosas que conozco pero no cuento por no parecer más friki. Me dejan extasiada, en serio. Cuánto más largos más me gustan, me sirven, quiero decir. Hacen bucles con las imágenes y juego a adivinar desde qué punto retomarán el mensaje y cómo conseguirán que alguien piense que necesita lo que anuncian.

Ayer acompañé a una amiga a comprarse un pantalón. Donde vivo los pueblos son barrios que se han unido y forman parte de la ciudad. Número diecinueve, tercer piso. Andando y timbre, dos puertas por planta. A la derecha un cuartito estrecho y largo con un espejo en la pared y dos colgadores. Ropa en perchas de plástico, en un orden que no alcancé a comprender. Una talla por chaqueta, blusa, pantalón... no me gusta la palabra prenda. Mi amiga se prueba. Dice que son los que mejor le sientan. Tiene razón, supongo. Pasamos a otra estancia algo más grande con estanterías y cajones. A la vista ropa de hace años, en los cajones la nueva temporada, nos dice. En una silla una mujer joven le da el pecho a un niño de cuatro o cinco meses . Al fondo una máquina de coser, también hace arreglos. 

El martes le traerá su talla. Al salir, compramos verdura en la esquina.

6 comentarios:

ana dijo...

Cuando estoy de noches, hacia las tres de la mañana en que la unidad queda ya tranquila (a veces no sucede) en todos los canales hay de esos anuncios... a mí me sucede al contrario; me resultan soporíferos y pienso que por qué los pondrán. Entonces es cuando ya nos vemos el telediario de la uno, mil veces, y sacamos un libro... o alguna labor.

En tu post has conseguido el recuerdo hacia una casa que conocí en Estella, era centenaria y maravillosa... sin tabiques. Sólo el baño estaba aislado. El resto de la casa era toda continuidad... la sala de labor, la cocina, la sala de lectura, y en el medio, una estufa de carbón antigua... toda llena de colores y habitada por el olor a tela y a madera. Inolvidable aquella casa de Marga. Al hilo de tu post la he recordado...

... era como aterrizar incomprensiblemente, en otro tiempo.

Mariapi dijo...

Cuando estoy preocupada y yo no lo sé, me despierto a las 4. Intento redormirme con la radio. Si estoy preocupada...muy preocupada, ni me duermo, y la teletienda me saca de quicio. ¡Gracias a Dios, normalmente duermo bien!
Lolo, es muy curioso ese "cortinglés". Me gusta más que la teletinda, sin comparación.

lolo dijo...

Ana, precisamente por soporíferos me gustan. Vamos, que los utilizo.
Y la otra tienda me dejó casi como los anuncios.
No sé por que extraña conexión las asocié.

lolo dijo...

Mariapi, la radio también me da sueño, y la uso.
La tienda en casa tipo 2, me pareció... para usarla también, en el blog.
Gracias por venir.

Sunsi dijo...

La tiennda en casaaaaa... Es sinónimo de noches en el sofá. Noches de insomnio. No sabes cómo identifico todos esos productos que los medio entiendo por la semivela. Vienen bien por soporíferos.

Qué auténtico es tu blog, lolo. Tal cual... Como el fenómeno de las largas explicaciones de las máquinas que cortan en juliana y no sé de cuántas maneras. Creía hasta hoy que era la única que se servía de la tele a altas horas de la madrugá para poder echar la cabezadita.

Buenas noches, hedbana.

lolo dijo...

Sunsi, en el último insomnio vi uno que anunciaba un exprimidor. La mesa parecía un puesto de verduras y frutas del mercado... me dio pena. Tanta comida para vender algo tan absurdo, porque era un aparato inútil total. Ese me desveló un poco.
Y así. Es que depende mucho de cómo estés.