viernes, 6 de mayo de 2011

itv (versión reducida)


El día antes de salir mi héroe me dijo muy en serio: deberías ir. Como te pillen en carretera, te van a crujir. Como soy obediente y desde enero notaba que de forma inconsciente me ponía en otro carril, al de los guardias me refiero, me dispuse de buen ánimo a dedicar un rato a mi cochecillo, porque hay que ser civilizado y porque... (aquí quiero poner otra razón pero no hay forma, por lo que concluyo que solo lo hago por miedo a mis amigos los agentes ya que este post no va de lo que me parece la itv, no)

La primera cola me pareció normal; justo antes de la gran fuga más gente de la que parece conduce un coche que hay que revisar. Saqué de la guantera mi paciencia y me dispuse a esperar, siempre en primera y punto muerto, una hora larga, sin exagerar. Cuando llegué a la "Caja de Cobro", que es lo primero que hay que pasar, una chica muy amable me dijo que el permiso de circulación no era válido. Le tuve que recordar que el año anterior me lo dieron por bueno, aunque era del dos mil ocho y me sonaba que aquel guardia me dijo que lo tenía que tramitar... un recuerdo vago al que no hice caso, con los papeles sueltos me llevo mal. La amable señorita se empeñó en que le trajera el permiso o no me podría examinar. Hale, Manolo, ven a sacar este coche de la cola, que no puede pasar. Hale Manolo detuvo el lentísimo tráfico y entre maniobras de víctimas del sistema me echaron atrás.

Ligera, de punta a punta de mi ciudad, en un día de partido de ésos de la final. Miles de banderas ondeaban en fanáticos coches y autobuses sin par y yo sin bandera ni reino, ligera en mi cochecillo crucé mi ciudad. Hasta que llegué a la oficina de tráfico donde me esperaba el ansiado permiso... para circular. Un permiso para hacer lo que estaba haciendo; imagínate que me sale otro guardia y me lo pide y le digo que lo voy a buscar...

Allí me encontré con mi segunda cola mucho más rápida que la anterior. Pensé: "qué suerte he tenido, claro, son más de las dos". Lo que no sabía es que en aquella oficina había dos movimientos: el del piso de  abajo andante casi allegro y el de arriba torturador. Con filas de sillas de ésas que miran a las pantallitas de desgranar números hasta el no sé cuál, repartidos en cienes de ventanillas. A mí me tocó un capicúa par con letra b y me senté a mirar las pantallitas; mic, mic, mic. Con las rodillas a punto de saltar y levantarme desde dos decenas antes del mío, sin más distracción que los cogotes de delante y el ruidito al que llamé micmear; imagínate que se te pasa el que te ha tocado en suerte y tienes que volver a empezar...

Llamé a casa y les dije que comieran tranquilos que estaba de excursión; no quise adelantarme y darle a mi héroe el alegrón. Cuando salté a por mi numerito y me pusieron el sello liberador, que no se me olvide que me dijo que no es definitivo, por favor, decidí seguir animada y de buen rollo y me tomé una ensaladilla y una cervecita en un bar. Como había aparcado bien el coche no tenía de qué preocuparme, pese a que aquello parecía una convención de policías que campaban en su terreno natural. ¿Te imaginas que con el permiso en mano me paran y me hacen soplar? Y si me pillan fumando, eso sí que hubiera sido el final.

Crucé la ciudad en la otra dirección y me crucé con los de la otra afición. Muy bonitas sus banderas no de un color sino de dos. Dada la hora que era y que ellos también habían estado en algún bar, iban andando, claro, sin respetar mucho el sitio que yo llamo carretera o calle y ellos supongo que lugar de ocio y expansión. Llegué orgullosa de mi paciencia y buen humor a la primera cola que había hecho por la mañana donde había parón. Cambio de turno de mecánicos, me dijo el de delante, un ford. Eso tampoco me hundió; yo tenía mi papelito, un pasaporte a la libre conducción.

Apriete el acelerador, así no, a fondo, frene, frene más. Acelere, acelere, esto me encanta, qué follón, si no fuera porque es un local con poca ventilación y hay varios coches, que allí se llaman vehículos, haciendo la misma operación. Intermitente izquierdo, derecho, luces de posición, de freno, abra el capó. Me lo sé, me dije, me lo sé todo y voy a aprobar con nota esta evaluación. Siga, siga, primera, mueva el volante, hala, derecha, izquierda, más rápido; esa parte me suele dar risa pero es que ya llevaba más de tres horas tirando de afición. Y ahora agua en el limpiaparabrisas... ¿agua? pues no. No llevo agua, oiga. Y siguió; sin mostrar sentimiento alguno, el chico avezado y enteradito, siguió.   

Déjelo ahí, voy a por el informe. Qué contenta estaba, a punto de fardar de cómo tiraba mi campeón, me pareció que le había gustado y todo, con lo viejecito que es y lo bien que suena, si lo sabré yo. Y el mecánico, que me acuerdo de su cara porque no puso un gesto ni medio, me dijo que no era favorable mi revisión. Por una cosa grave, le faltaban dos tornillos, en el guardabarros delantero o anterior y por lo del agüita, que según él era leve pero junto con lo de los tornillos lo peor.

Esta historia tenía seis o siete capítulos pero he decidido reducirla en esta versión.  Es muy pesadita y muy larga pero la culpa no la tengo yo.

PS: Después de lo que pasó, mis hermanas me contaron que hay talleres que preparan los coches para aprobar la revisión. Si Sarracena me lee, que creo que no, me acordé de ella y de su aka; cuánta razón.

12 comentarios:

sunsi dijo...

Caray , lolo. Qué prosa poética más "delicada" para un tema tan engorroso y prosaico.

Empiezo el día con alegría;-))) Perdón, perdón.
Si me lo hubieras dicho, hedbanísima, te lo hubiera explicado...
Y todo esto te lo hubieras ahorrado. ¡¡¡El taller!!! Primero hay que ir al taller. Si no, siempre hay una chorrada... y te tiras de los pelos y la paciencia se agota y -no sé tú-pero acabas perdiendo los papeles y no precisamente los que no te han dado...

Nosotros tenemos la fragoneta desde hace dos semanas para que le echen un vistazo. ¡Verás tú qué palo! Muy mal debe de estar el pobre cacharro. Como nos lo jubilen... no quiero ni pensarlo.

Un beso, hedbanísima... Una filigrana de post. Me ha encantado.

Dolores Ceballos dijo...

Nunca pensé que una itv (versión reducida) con un no favorable me haría así reir, pues desde aquí te digo que es loable.

Ya ves, lo intento pero estoy espesa y no me sale. jajajajaja

La privera vez que tuve que llevar mi ferrari a examen, pasé la revisión con el freno de mano malito.
La segunda la pasé con la luz de freno derecha fundida (y es uqe me dí cuenta en la cola porque el de atrás se apresuró a petarme en la ventanilla para decírmelo, aún así ni me moví del sitio y seguí en mi empeño se pasarla).
No volví, porque creo que ahora ya no tiene solución, además, a la tercera fijo que va la vencida... jajajajaja.

Bicos para tí y para tu ferrari.
NOTA: Está claro que en Ourense es muuucho más fácil pasar el examen.(sobretodo si eres chica)

Mariapi dijo...

Después de leerte(...y reirme un rato, disculpa si no era ésa tu intención) me he quedado muy convencida de mi postura de "tontita" ante cualquier tema automovilístico...le cedo todos los derechos a mi Mister o a la sección masculina de la prole...y ya sabes, les sube el orgullico varonil y se encargan de todo...bueno, en realidad lo llevan a un taller de esos que los preparan para el MIR de coches...
Gracias, genial relato. Lírica cotidiana.

lolo dijo...

¿Verdad que sí, Sunsi? Es una cosa muy curiosa pero últimamente me salen ripios en verso sin pretenderlo.
Alégrate hija de Tarraco, que a ver si no para qué os cuento esta historia que es de traición encubierta, de desatino y de mucha emoción. Lo del taller me enteré tarde, pero ¿qué sería de mi vida sin estos ratos kafkianos que ayudan a compensar lo prosaico y normativo de lo que me rodeo yo?

No perdí los papeles en ningún momento, salvo los que cuento en el post; tanto empeño puse en llevar bien estos trámites que lo de la agüita me pareció un final perfecto para rematar lo absurdo de todo desde que empezó.

Le pedí el coche a mi hermano y sanseacabó. Ahí lo tengo, pobrecillo, esperando los tornillos, pero como tengo dos meses para volver a la "Caja de Cobro" pues nada, ahora que esperen ellos. Aunque si me paran antes... escribiré otro post.

lolo dijo...

Pues sí, Dolores, un exámen muy difícil, no me digas que no. Me alegro de que te rías; también puede que influya un poco que como ya hace varios días lo puedo contar sin mal humor.

En cuanto a tu opinión de utilizar armas femeninas reconozco que esta vez no tuve ganas porque el chico que me tocó parecía desde el principio un "impasible el ademán" demoledor. Y porque yo ya no soy la misma; cuando lidiaba con mis multas antiguas (ahora ya no), más de una acabó en la papelera después de abrir mucho los ojos asegurando que no había visto la señal... aisss, qué tiempos frívolos aquellos y cuántas cosas se olvidan con la edad...

lolo dijo...

¿Tú también, Mariapi? ¿En serio crees que ante nuestra "tontuna" les sube a ellos el orgullo varonil? Madre del Amor, cuánto razón tienes, pero justo eso es lo que no quiero yo. Ante los guardias es una cosa, porque son externos a mi ámbito de actuación, pero ¿hacerles creer que no puedo pasar el MIR y aprobar? ¡Si esta vez ha sido la primera!, ¡todas las demás he vuelto con un sobresaliente como una catedral! Tengo que pensarlo (bis), a ver si lo que yo quería era tomarme la ensaladilla y la cervecita yo sola y tranquila en un bar... Muchos guiños.

Mariapi dijo...

Ah, Lolo, es que ya se me ha pasado la edad de tener que demostrar nada...ellos felices de saber más que yo, y yo tan tranquila de quitarme el rollazo de colas y talleres...y sí , ya sé que no es muy correcto y tal y tal, pero nuestra "tontuna"les sube a ellos el ego varonil. Es un hecho, que puede gustar o no, pero es así...

(al escribirlo me siento un poco manipuladora...pero te aseguro que en esto y en llevar pesos es en lo único que ejerzo de "tontita", que no soy nada pero que nada "persuasiva-encantadora-de-hombres", y que nunca he sabido convencer a un guardia, porque se me pone cara de culpable)

lolo dijo...

Esto.... Mariapi, lo voy a pensar. Tienes razón en una cosa; no estoy, yo tampoco, en edad de demostrar. Voy a indagar en mis motivos reales, además de estar un buen rato sola, claro está.

En cuanto al peso sólo cuando no hay más remedio; si hay espaldas en casa llamo para que bajen a cargar. Por algo se empieza, uff, menos mal.

Pero gracias Mariapi, voy a pensar.

mariajesusparadela dijo...

Pues yo, como soy una ancianita y no estoy para perder el tiempo haciendo cola (que se me acaba y me quedo sin él en tonterías), voy a mi taller (donde me cambian el aceite, los líquidos y los filtros) y les digo, "este mes toca revisión". Y ellos se encargan de todo...(Así cada año, desde hace cuatro)

sarraceno lagarto dijo...

Hola lolo (mi comandante) venía por unos motivos, a saber y empezando por el final:

PS que sepa si yo puedo ella puede.

Suerte que esta ITV tuya es reducida, y que las banderas esas te localiza, porque yo con lo del cigueñal me pierdo.

lo del paréntesis ya sabes para que era, pero que sepas que tu siempre eres lolo.

lolo dijo...

Tú sí que sabes, ancianita Mariajesús; es lo que se llama no complicarse la vida. Te diría que no volverá a pasarme pero creo que no sería verdad... guiño.

lolo dijo...

Impostor; no entiendo ni lo del cigüeñal ni lo del paréntesis... sin que sirva de precedente o jurisprudencia, por favor.

En cuanto a las banderas sabía que serías sagaz y me descubrirías. En el fondo esta versión ha sido una excusa para que mis soldados me localicen ya que me han concedido el honor de estar a las ordenes de su comandante sin pedir nunca nada a cambio y mostrando su lealtad y buen corazón.