viernes, 23 de septiembre de 2011

sobreescribir



Mi aparatito de radio tiene una función que me costó entender pero creo que he asimilado. Este verano, por ejemplo, he sobreescrito al menos cuatro veces las frecuencias que me interesan.

Sobreescribo a menudo. Cambio la 94.8, es un decir, por la 101.2, si fuera el caso. Y me quedo tan ancha. 

Lo veo claro: sobreescribir me sirve para escuchar lo que quiero. Lo de otro sitio, lo de otro tiempo no vale. Buscando aparece a veces alguna nueva, investigo. Otras se quedan como siempre, mis favoritas; son pocas, cada vez menos.

Y en eso estoy, sobreescribiendo. Una vez que haya limpiado la emisora os escribo más largo; estoy un poco arrepentida por perderme esta frecuencia. Pero a qué apurarse si sé que se queda.

18 comentarios:

sarracena infiel dijo...

Y todo, todito, se te entiende, hedbanna.

Por fortuna, la sbrescritura es mucho más apetecible que otras clases de "overs"

tomae dijo...

...yo también tengo mi lado herziano, lolo, y me he encontrado con sorpresas vecinas en los lados más ocultos del espectro, suelo llevarlo encima (el espectrómetro) y doy con mas de una onda de esas, sonrío cuando las encuentro.

Ay hija, siempre hablas de lo mismo.¿tanto te fascina?

lolo dijo...

Querida hedbanna; te voy a soltar una sentencia que no viene a cuento (repite conmigo: "no viene a cuento") pero se me pone delante.

"El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente"

¿Y viceversa?

lolo dijo...

Lo de las ondas lo entiendo.

En cuanto a lo otro no sé si me molesta más hablar siempre de lo mismo o no saber de qué hablo.

No es mi mejor día, ni mi mejor hora, lo reconozco.

sarracena infiel dijo...

Repita usted conmigo que SI viene a cuento, hasta setenta veces siete.

Examen de conciencia haremos y veremos si:

a)somos idiotas que aparentamos inteligencia,

b) inteligentes con apariencia de idiotas,

c) idiotas con apariencia de idiotas, o

d) normales puntualmente atacados de idiocia.

Tal vez si acertamos, nuestro hedbanno que esta mal de lo suyo nos regale un cardillo de Santa Tecla.

un cardo borriquero dijo...

soy todo tuyo La Garrta...

sunsi dijo...

He llegado hasta aquí tras una lasga caminata. Leo... luego existo. Todavía no sé si en versión idiota o con ataque de de idiocia. Qué trío. Si me pinchan no me sacan sangre.
Madreeeeeeeeee. ¡Cómo está el asunto de interesante y metafórico, hedbanísima!

lolo dijo...

Nuestro hermano, el que está mal de lo suyo, ya me ha regalado su cardillo. No juego a las adivinanzas.

PS: quiero firmar la paz; he medido mis fuerzas y pierdo.

lolo dijo...

No sé quién eres, cardo. O, pensándolo bien...

lolo dijo...

Sunsi, sin quererlo me he metido en un lío. No es difícil cuando el mal humor me persigue.
No pasa nada, mañana será otro día.

Gracias por venir a verme y comentar, que no era fácil.

Mariapi dijo...

Me han liado los comentarios. Entraba yo muy ufana a pintar la palabreja"sobreescribir", que es algo asi como hacer graffitis encima de otras letras...y resulta que no he entendido nada (?) Bueno, pues me quedo con la última frase, sea cual sea el mensaje que nos has querido enviar, "a qué apurarse si sé que se queda".
Tu frecuencia está en mis "favoritos". Lo de sobreescribir no sé qué es en las ondas.

mOnTy dijo...

Prueba 93.6 suena como antes!
Sigues en Bouvet?

lolo dijo...

Nada Mariapi, que me he liado. Solo quería decir, partiendo de lo que he descubierto a través de la sobreescritura de mi radio, que aún no estoy dispuesta para escribir nada pero que sé que me quedo con esta frecuencia de conexión con el mundo... desde mi isla.
Gracias por venir y comentar, Mater.

lolo dijo...

Monty... Esta noche lo pruebo. Aquí sigo. Gracias, compañera.

Aurora Pimentel Igea dijo...

Claro como el agua, los cambios de frecuencia son a veces buenos. Y no poner la radio un tiempo también. Besos.

lolo dijo...

Gracias por venir, Aurora. Estás muy guapa en esta foto nueva.

Anónimo dijo...

Hola, me gusta tu blog, te invito a pasarte por el mío.

Anónimo dijo...

¡Felicidades Marta!