No hay manera de publicar. No solo es que no se me ocurra nada, que también. Es que ni mirando al techo, recién pintado esta vez, logro escribir cuatro letras. El efecto del frío es tal vez que tengo más ganas de salir a la calle y volver con las manos heladas. El invierno me produce la misma sensación que a otros la primavera. Renacer hacia fuera, los músculos tensos, las neuronas en hibernación, la piel en su temperatura ideal, la tecla quieta.
No hay necesidad de justificar esta nueva pausa musical; no sé cuánto va a durar, de la marmota me fío poco. Mi propósito es disfrutar de este olor a café y zumo de naranja antes de sacar la máquina de coser, poner en marcha proyectos olvidados y salir a pasear. Creo que todo está más vivo y que el rayo de sol cuando escasea y calienta menos, es más. Eso, nada que decir, cuando haya novedad lo cuento. De momento ya está.
Ah, y tengo una colonia nueva, para curiosos Eau au thé vert de l'Occitaine, pura primavera fresca. Genial.
