lunes, 7 de noviembre de 2011

a cuestas con la basura

Hoy me ha dado por pensar en la basura. He ido a la caza y captura de imágenes en google porque algo me inspiraba y no sabía qué era. He encontrado material para una serie pero he parado porque no quería dejarme llevar por lo que veía. Lo que quería contar era esto:  

Ni a base de encargos, ni por indicación o ruego, ni súplicas. No por propia iniciativa. Como por encanto disminuye a base de aplastamiento; un rato más hasta la cena, igual cabe el desayuno. La basura no es de nadie, no tiene dueño. ¿A quién le interesa la basura? Total es atar un nudo, abrir la puerta, bajarla al cubo... pero nadie quiere la basura. La basura tiene un punto en que el aplastamiento no sirve y rebosa, te pongas como te pongas rebosa. Está bien, hay que apurar la bolsa, lo comprendo. Pero luego tiene un recorrido, fluye, sigue. No es un ciclo que termina cuando la dejo en la esquina a la espera de que otro ser más comprensivo, servicial y dispuesto decida continuar su camino, ¿sabes?, ese ser no existe. A nadie le gusta la basura.

El hecho de desenrollar otra bolsa, agitarla e hincharla como un globo, una bandera, con olor a limpio, el colocarla en el cubo me parece magnífico. Pero a nadie le gusta la basura. 

Da mucho que pensar lo que tiramos y cómo lo tiramos y quién la tira. Por nuestras basuras nos conocerán, también. Hoy tengo un día amargo, puede que por eso me haya dado por hablar de basura. Otro día hablaré de ratones, que también me apetecía.