martes, 2 de marzo de 2010

desde su orilla

Conversación en la merienda. Les oigo desde mi sitio y parece que hablan en serio. Están de exámenes.

Si aprendo a jugar bien al diábolo podré ganarme unas monedillas. Patinar en Carrefour ya puedo,  se me da muy bien. Me voy a tostar el pan, que está más bueno. Risas. Me sale un tres con veinticinco de media. Risas.  ¿Me dejarás vivir en tu casa? Pero a ti lo del diábolo no te sale. Bueno. Más risas. Cantan. Media hora.

Si yo fuera una madre de buen rollo y muuuy positiva, me fijaría sólo en la parte que se refiere a vivir unos con otros cuando se mueran de hambre con el diábolo. Pero ni eso. Risas.