sábado, 10 de marzo de 2012

la fuerza de la alegría



Mira que a veces hago fuerza yo para que no me domine la pantalla, para dar cancha a mi otro yo crítico, racional, y busco pegas y pegas... pues mientras duró la peli no. Me llevó por donde quiso, ola tras ola de emoción. Solo en un brevísmo momento me escapé de la butaca, sin mucha convicción.

Llegué, como Driss, a olvidar la tetraplejia de Philippe para sumergirme en su historia de amistad. Actorazo François Cluzet -lo recordamos en "Pequeñas mentiras sin importancia"- y personaje inolvidable el que interpreta Omar Sy.  Bailé solo con la cabeza, como el protagonista,  me reí del verbo reír, sufrí y lloré... lloré. ¿Qué más se le puede pedir a una peli? ¿Música?, la tiene también.

Después, en el rato de insomnio que correspondía ayer, rebobiné. Sobraba aquello, lo otro también. Y otras preguntas sin respuesta como: ¿de dónde sale el amor en alguien que no lo ha recibido?, ¿cuál es la fuerza que mueve  la alegría?, ¿tiene un negro ex presidiario el alma más blanca que yo?.

Como conclusión esta mañana escribo el post y lo expongo al dominio público. Esta película es de las que remueven por dentro y no sirve de nada decir que las críticas no eran tan buenas y que en el cine la vida es drama y comedia y se vale reír.