
Por un defecto de fábrica una se queda tantas veces con dudas. Según la temporada, claro. No hay acontecimiento, noticia, decisión o gesto que no deje colgando un fleco, una pregunta. Según la temporada varios, claro.
Imagina que te pones unos zapatos. Hoy negros, ha sido el caso. Y no en ese momento sino luego, te encuentras mirándolos y pensando si habrá alguna segunda lectura de este hecho tan prosaico.
Escuchas una noticia: mala, claro. Y piensas si no será la forma de contarla lo que te habrá dejado esa sensación de no tener remedio lo que pasa. Y piensas en porqué habrán decidido dar ésa y no otra.
Si no te aprietan la mano al saludarte, si el beso de hoy ha sido sólo rozado, si sus ojos estaban más abiertos que otros días, o más cerrados... nunca lo ves del todo claro. Y más, aún te preguntas más cosas. Qué manía, qué síndrome extraño.