que están por el mundo, los martes por la noche me pegan al sillón y no escucho. Ya pueden rugir las fieras. Cuando anuncian el país me predispongo. Pero depende de la gente. A veces se me olvida dónde estamos, tanto me obnubila quien lo cuenta. Hay quien no transmite. Y de repente -en cada programa pasa- aparece esa persona, o ésa, que me rechifla.
Una pareja madura que vivía a orillas de un lago. Una chica joven y su libreria en la que se tomaba café. Luego están los de las paellas, los que se reúnen para ver fútbol. Los que dicen que comen picante, saltamontes y de todo. Los de las habitaciones con vistas, aquella estudiante que vivía en un contenedor. Los erasmus, los que tienen casa de empresa, los que huyen, los que piensan en el jamón y la familia, a veces por ese orden. Hay quien echa de menos las aceras, las tapitas y los amigos. Los que no van a volver. Pero lo que más me gusta es cuando dicen, vivo aquí por amor. Me parece el colmo de la declaración...
PS; me temo que los de la publi del cuadrito han vuelto. Si yo fuera capaz de encontrar otra manera... pero no. Pues nada, les saludamos un momento, quien quiera escuchar la canción.