Hoy estoy enfadada. Disgustada, más bien; cosas domésticas. Nada que ver con junio, que por si solo se basta y sobra. A más, a más, que dirían. He empezado tres veces, no quiero salpicar la mermelada de fresa. Y nada. Sequía.
Pero de repente me ha venido a la cabeza una idea: qué alegría que sea más fácil escribir algo bueno.
Y oye, me he quedado tan contenta. Qué gusto ser simple.
Nada de smile; una sonrisa cuadrada, como una ventana, como un cubo, vaya.
