martes, 1 de junio de 2010

lo mejor, las personas




Cuando navego por internet y veo que la gente hace cosas como esta... tengo que reconocerlo, siento envidia. Nada de envidia sana. Envidia y punto.

¿De dónde sacan el tiempo, las ganas, el gusto por las cosas? Cuánta paciencia suponen, cuánta gracia. Qué personas maravillosas hay detrás de las cosas bien hechas, a ritmo lento, con las manos. Me quedo perpleja y muy, muy envidiosa. A veces pienso: bah, no tendrán nada que hacer. O: es una forma de autocomplacencia. Soy mala, ya lo he dicho otras veces.

Este fin de semana vino mi hermana P. con su familia. Su hija T., que dormía en casa, cuando deshizo la maleta vino a la cocina y me dijo: toma, un detalle de parte de mi madre.

Este mundo virtual tiene algo también de fantástico. Descubres muchas cosas, es verdad. Algunas parecen hasta mentira. Pero luego resulta que tu hermana hace mermeladas y tú no lo sabías. Y se te pasa la envidia y te das cuenta de que lo importante son las personas. Y están muy cerca. No sé si se me entiende.